PREFACIO.
“No se habla aquí de sistemas filosóficos –dije-, pero por supuesto, todo sistema filosófico es una teoría axiomática en el sentido de Seldom: las cosmogonías antiguas, el sistema aristotélico, las mónadas de Leibniz, incluso la dialéctica Hegeliana, o la marxista, todas son concepciones basadas en una cantidad finita de postulados. La idea misma de sistema filosófico precisa que se fije, aunque sea provisoriamente, alguna noción primitiva sobre la que pueda hacer pie la razón. Y como caen dentro de las hipótesis del teorema están condenados a la paradoja de Seldom: o bien son decibles y en ese caso no pueden pretender un gran alcance, porque son demasiado simples, o bien, si tienen el mínimo necesario de complejidad, ellos mismos originan sus fórmulas inaccesibles. Sus preguntas sin respuestas. En fin –dije, cobrándome una antigua cuenta-: o la escala es muy pequeña, o tienen agujeros insalvables.” (Guillermo Martínez, Acerca de Roderer)
“El universo es tan complejo que no hay ninguna razón para que pueda ser expresado, sobre todo por algo tan casual como el lenguaje.” Jorge Luis Borges.
“TEORIAS DE LA COMUNICACIÓN”.
Pregunta abierta: ¿Tiene sentido seguir usando esta denominación?
Algunas cuestiones que tienen que ver con la pregunta: La comunicación implicada en toda cuestión social y cultural. Omnipresencia de lo comunicacional. Lo comunicacional en diversas perspectivas científicas. Etc.
“Como el nombre de la asignatura lo indica no existe una teoría de la comunicación sino una diversidad de teorías y estudios, con orientaciones diversas, que se ocupan de objetos de estudio que, frecuentemente, si revisamos las conceptualizaciones – implícitas o explicitas- que de la comunicación se realizan, trabajan sobre cuestiones más o menos divergentes.”
¿Y si renombramos este curso como “Construcción del objeto en los estudios de comunicación” o “El campo de los estudios de comunicación” (campo en el cual se lucha por construir el objeto)?
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